Wednesday, June 28, 2017

Aquel verano

Es verano. La temperatura ronda en los 90 grados. Y en esa época me da por leer secciones del libro "Aquel Verano" donde varios escritores cuentan una historia real de un verano de su niñez o adolescencia. Así que para variar, voy a escribir algo de mi vida.

Cuando era niño, mis veranos eran sencillos. Me gustaba leer y ir al cine con unos amigos que vivían en la King's Court. Usualmente íbamos al Cine Grand en la Calle Loíza donde cada dos día ponían un doble programa, donde abundaban las películas de aventuras, del oeste, de horror. Lo que era perfecto para un niño de 9-10 años. Yo era muy feliz en esos veranos.

Pero mis padres tenían otras ideas. En una decisión ridícula conociendo como era su hijo, me obligaron a ir a un campamento de verano llamado Camp Mabó. Ese campamento era parte de la American Military Academy, una escuela de último recurso para niños problemáticos, con problemas de disciplina y probablemente sicológicos. Era el lugar para los peleones, los bullies, los que no acercaban a un libro en su vida. El hecho es que mis padres decidieron que estaba pasando demasiado tiempo en el cine y que debería hacer deportes en lo que era en realidad un campamento para futuros delincuentes.

Camp Mabó era todo lo que me imaginaba y mucho peor. Un lugar donde bullies peleaban con otros bullies. Un sitio donde alguien tranquilo como yo era una presa fácil. Y no solo por eso sino también porque me veían como un blanquito de Condado, era un extranjero para ellos, me llamaban "El Españolito" en tono de burla y despectivo.

Estuve varias semanas allí donde cada día sólo miraba mi reloj para cuando llegara la hora de regresar a casa. Pensaba que todo era bastante horrible y deprimente, pero que de alguna manera lo iba a superar. Era cuestión de dejar que el tiempo pasara. Hasta que que ocurrió un evento que me hizo pensar lo contrario: en la última semana se iba a practicar el "deporte" del boxeo.

Hoy en día es difícil pensar que un campamento permitiera ese deporte, pero estos era a principio de los 1970. El hecho es que ahí estaba en el itinerario. Cuando comenzaron a decidir quien peleaba con quien, pues todo el mundo quería pelear conmigo. Incluyendo el bully más grande allí, un chico fuerte, más alto que yo, el que buscaba cualquier excusa para formar un lío. Pues, el consejero, que mirando atrás probablemente era otro psicópata que estudiaba en la American Military Academy y que tendría 16 años, me puso a pelear con el Bully mayor.

Me hubiera encantado que la pelea hubiera sucedido en ese momento y ya salir de eso. Pero no. Se decidió cruelmente que sería al día siguiente. Entonces, esto era el match, en una esquina un tipo flaquito, bajito, que le gustaban los libros y el cine y en la otra, un pequeño cro-mañon, más fuerte, más alto, y con mucha experiencia peleando con otros.

Demás decir que no dormí nada esa noche. Le conté a mi padre lo que iba a ocurrir al día siguiente y no le pareció importarle mucho. "Hola papá, mañana un tipo mas grande que yo me va dar una paliza." "ok, bueno deja, estoy viendo una película en la tele."

Y bueno, el día llegó. La gran pelea. Por supuesto no en la mañana, sino que era a eso de las 3:00pm, todo un día completo de bullying y risa dirigida a mí.

A las 3pm, llegó el Main Event, todo el mundo gritando y riendo. Me pusieron los guantes. Y comenzó el round. Yo comencé tratando de tirar algo similar a un jab para ver si al menos escapaba de un puño. Pero no. Mi oponente mucho mas fuerte me dió un puño en la cara que me dejó en el piso. Al principio hubo risas y gritos, pero me acuerdo que de pronto silencio. El consejero me levantó, quizás dándose cuenta de la estúpida decisión que había tomado y me dijo que no me preocupara y dijo algo de que había sido muy valiente. Creo que dijo algo así porque estaba todavía achocado.

Pasaron varios días y al fin se terminó Camp Mabó. Volví a mi rutina de ir al Grand y al Cine Riviera. Nunca le conté nada a mis padres de mis traumas ya que pensaban que me iban a regañar, a decirme que a TODOS los niños le gusta el campamento. Al finalizar el verano, creo que me comentaron que me enviarían el año siguiente. No dije nada. Pero ahora me imagino que mis problemas de ansiedad que me han aquejado toda una vida, comenzaron precisamente en ese momento.

Sunday, April 16, 2017

La esquina de Maymó

Antes de que aparecieran los 7-11 y otros convenience stores, en Condado-Santurce teníamos la tienda de Maymó. Localizado justo al lado de un enorme supermercado Pueblo donde se conseguí de todo, Maymó era el lugar para ir cuando uno no quería pasar por la usual pesadilla de las largas filas del supermercado. También era el lugar donde cuanod niño uno conseguía los chicles Bazooka y los Fiesta de Ponce Candy.

Lo interesante de esta tiendita ta era que era un verdadero desastre en términos de organización. Casi nada había sido sacado de cajas así que el lugar parecía mas un almacén que una tienda. Usualmente uno tenía que pedir lo que uno buscaba y Maymó, su dueño, lo buscaba entre las cajas. EL lugar no era lo más limpio del mundo, y siempre habían cuentos de que estaba lleno de cucarachas y ratones. Y no era de extrañar, pero a la gente no le importaba si conseguía lo que quería rápidamente.

Un artículo sobre esta tiendita tiene que incluir algo sobre su dueño, el señor Maymó, un señor bajito y algo excéntrico. Éste vivía en un segundo piso sobre la tiendita en una especie de casita/choza. No era la persona más amable, uno podía ir una y otra vez y no recibir ni una sonrisa.Me imagino que era un buen negociante aunque uno siempre pensaba que con la excelente localización de su tienda (Calle Wilson, esquina De Diego), pudo haber hecho mucho más dinero y no tener que vivir en una choza.

La era de la tiendita de Maymó terminó de una forma inesperada y violenta cuando el señor Maymó fue asesinado. No me acuerdo de los detalles, si fue en un asalto o por otra razón. Me acuerdo que en la noticia del periódico decía que el dueño del lugar vivía con "una concubina".

Con la muerte de Maymó, el lugar fue arreglado y se convirtió en una librería Bell, Book and Candle.
He estado pensando como darle vida al blog. Iniciar algún proyecto que me motive a escribir aquí regularmente. Y me decidí por crear un proyecto de par de meses donde cuento sobre lugares de mi niñez y adolescencia. Una especie de memorias de alguien que fue niño en los 1960 y adolescente en los 1970.

Friday, April 07, 2017

1984 otra vez


Se ha convertido en algo popular el volver a mirar el 1984 de Orwell. Desde la victoria de Trump, el libro se agotó en Amazon, la película ha sido revivida en cines y hay una obra en Broadway a punto de estrenar.

Así que el otro día encontré el libro de The Bookmark en San Patricio y comencé a leerlo una vez más.La última vez que lo hice debe haber sido 30 atrás. Y me doy cuenta que estos 30 años de conocer más de política hacen que el libro sea mas interesante y que, en cierta manera, de más miedo. Porque ya el peligro no es la Unión Soviética, sino el mismo Estados Unidos que cae en una era de doublespeak, de jugar con la verdad y de destruir la privacidad de las personas. Ahora resulta más real, más cerca. Mucha gente pensaba que al pasar el año 1984, la novela de Orwell desaparecería. Porque en los 60 y los 70 la idea era pensar si el mundo de Orwell se haría realidad. Lo veían como una especie de predicción. Y se comentaba que "Orwell no lo predijo correctamente."

Pero el que el mundo de 1984 no se convirtiera en realidad ese año no era el punto. Ahora vemos que el punto es que muchas de las prácticas comunes en el país Oceania que inventa Orwell, se puede hacer realidad en cualquier momento.

El ver como en estos días, bajo Trump, Alemania es malo, Rusia es bueno, de pronto Rusia no es bueno...y luego leer como Oceania siempre estaba en guerra con alguien, pero cambiaba todo el tiempo de enemigo causa cierto terror.

Solo esperemos que no acabemos , como en el libro, loving Big Brother. Aunque según las encuestas ya 40% de los americanos parecen ya amarlo.
no pudo creer el tiempo que ha pasado desde que escribí aquí. Más de 4 meses. Pero en cierta manera entiendo la razón. Quizás mas bien las razones. Trabajo de 9-6. Asuntos de salud en mi familia. No tenía deseos de entrar a mi laptop a escribir. Pero aquí voy de nuevo.